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7 de agosto de 2026 · 11 min lectura · por Giacomo Falaschi

¿Cuán fiable es el método FAO-56? Responden los propios autores, 17 años después

En 2015 los autores originales del FAO-56 publicaron una revisión 17 años después: qué resistió la investigación posterior, qué no, y por qué la distinción entre coeficiente de cultivo estándar y real es el error más común al aplicar el método.

Giardino ben curato con aiuole e prato verde
Foto: Dave Catchpole (BY 2.0)

Quién mejor que los propios autores para hacer balance

En el primer artículo de esta serie contamos qué dice realmente el informe FAO Irrigation and Drainage Paper No. 56 (1998): por qué la ecuación de Penman-Monteith se convirtió en el estándar mundial para calcular la evapotranspiración. Una pregunta natural en este punto es: casi tres décadas después, ¿sigue siendo válido el método? La respuesta más fiable posible no viene de un comentarista externo, sino de los cuatro autores originales del FAO-56 — Luis Pereira, Richard Allen, Martin Smith y Dirk Raes —, que en 2015, 17 años después de la publicación original, escribieron una revisión dedicada precisamente a eso: qué funcionó, qué no, y qué sigue haciendo falta.

Es un caso poco frecuente en la literatura científica: los mismos investigadores que crearon un estándar vuelven a evaluarlo con la investigación acumulada mientras tanto, en lugar de dejar esa tarea a terceros. Veamos qué escribieron, en un lenguaje comprensible también para quien no investiga.

El informe en resumen

SecciónContenido
🎓 PaperPereira, L.S., Allen, R.G., Smith, M., Raes, D. (2015). Crop evapotranspiration estimation with FAO56: Past and future. Agricultural Water Management, 147, 4-20
❓ Pregunta17 años después de la publicación del FAO-56, ¿siguen siendo válidas sus directrices a la luz de la investigación, los datos y las capacidades de modelización disponibles desde entonces?
🔬 Qué hicieronRevisión sistemática de los cuatro pilares principales del FAO-56 (ET de referencia, coeficiente de cultivo simple, coeficiente de cultivo doble, condiciones no estándar) comparados con cientos de estudios de validación publicados entre 1998 y 2014 en climas muy distintos
📈 Qué descubrieronEl método Penman-Monteith para la ET de referencia sigue siendo sólido en todos los climas donde se probó; el coeficiente de cultivo doble resultó ser una mejora real; pero la distinción entre Kc "estándar" (transferible) y Kc "ajustado/real" (NO transferible) se malinterpreta sistemáticamente por los usuarios, y es la causa más común de resultados decepcionantes
🌱 Qué significa para tu jardínUn valor de Kc encontrado online para "césped" o "seto" solo vale si representa condiciones óptimas (bien regado, sin estrés) — si la fuente lo midió en plantas estresadas o en un clima distinto al tuyo, aplicarlo tal cual produce estimaciones erróneas
🗺️ Cómo se conecta con SprinklerMapConfirma aún más por qué la herramienta se centra en lo que SÍ puede garantizar con certeza sin importar el clima o la planta — cobertura uniforme y presión correcta por zona — dejando el cálculo de la necesidad de agua (que requiere criterio específico de planta y contexto) a quien gestiona el riego con datos locales reales
📚 ReferenciasVer la sección Referencias al final del artículo
Stazione di lisimetri usata per misurare direttamente l'evapotraspirazione reale dal terreno
Foto: Wusel007 (BY-SA 3.0)

¿Un método de 1998 sigue siendo válido hoy?

Cuando un método científico se convierte en estándar mundial, existe el riesgo de que deje de ponerse a prueba — todo el mundo lo usa porque 'es el estándar', no porque alguien haya verificado recientemente si sigue mereciéndolo. Pereira y sus colegas abordan este riesgo de frente: el FAO-56 se había validado principalmente con datos disponibles hasta finales de los años 90. Desde entonces han llegado décadas de redes de lisímetros adicionales, decenas de miles de estaciones meteorológicas, y el desarrollo de la teledetección por satélite para estimar la evapotranspiración — herramientas que en 1998 sencillamente no existían en su forma actual.

La pregunta, por tanto, no es retórica: con todos estos nuevos datos, ¿el método Penman-Monteith estandarizado en el FAO-56 ha resistido la comparación, o la investigación posterior ha encontrado grietas que entonces no podían verse?

Qué hicieron: una comprobación sistemática en cuatro frentes

Los autores organizaron la revisión en torno a las cuatro principales aportaciones del FAO-56 original, comparando cada una con la literatura posterior. Primero: la ET de referencia (ET0) calculada con Penman-Monteith, verificada frente a estudios comparativos realizados en docenas de climas — desde la España semiárida (Berengena y Gavilán, 2005) hasta China, donde un único estudio analizó 41 años de datos diarios de 150 estaciones meteorológicas nacionales (Gong et al., 2006), pasando por el sur de Italia (Steduto et al., 2003).

Segundo: el coeficiente de cultivo simple (Kc), verificado frente a nuevos estudios sobre cultivos no presentes en la edición original — desde la quinoa hasta el teff, desde cultivos arbóreos como el melocotón y los cítricos hasta vegetación natural en zonas semiáridas. Tercero: el enfoque del coeficiente de cultivo doble (Kc = Kcb + Ke, que separa la transpiración de las plantas de la evaporación directa del suelo), comparado con aplicaciones en cultivos anuales, huertos y viñedos. Cuarto: los procedimientos para condiciones no estándar — estrés hídrico, salinidad, acolchado, cultivos asociados.

Qué descubrieron: qué resistió, y el error que comete casi todo el mundo

El resultado más sólido tiene que ver precisamente con el núcleo del método: la ecuación de Penman-Monteith para la ET de referencia mostró una excelente concordancia con las mediciones directas en prácticamente todos los climas probados en los 17 años posteriores a la publicación. La filosofía original — 'la física es la misma en todas partes', así que una ecuación con base física debería funcionar sin importar el clima local — resultó ser correcta, no solo una hipótesis de partida.

El coeficiente de cultivo doble (Kcb + Ke) demostró ser un avance real respecto al Kc simple, sobre todo en cultivos arbóreos y viñedos, donde la variabilidad de la copa hacía impreciso el enfoque anterior — un problema resuelto después con un método posterior de los mismos Allen y Pereira (2009), basado en la fracción de suelo sombreada por la copa.

Pero el punto más interesante del informe, el de mayor repercusión práctica directa, es la distinción entre Kc 'estándar' y Kc 'ajustado' (o 'real'). El Kc estándar representa un cultivo en condiciones óptimas — bien regado, sin estrés — y es el que se puede transferir de un clima a otro con los ajustes que prevé el método. El Kc 'ajustado', en cambio, representa la planta real, a menudo bajo estrés hídrico o salino o gestionada de forma subóptima — y por definición NO es transferible: depende de condiciones específicas del lugar que no se repiten en otro sitio. Los autores son explícitos: buena parte de las críticas sobre la 'escasa transferibilidad' del Kc surgen porque quienes las hacen comparan valores de Kc ajustado medidos en contextos distintos, no Kc estándar — un error conceptual, no una limitación del método.

Qué significa en la práctica para tu jardín

La consecuencia práctica es sencilla de enunciar pero fácil de ignorar: si encuentras online un valor de Kc para 'césped' o para un seto concreto, esa cifra solo vale si describe una planta en condiciones óptimas — no una planta que, en la propia foto de la fuente, aparecía claramente estresada por la sequía o cultivada en un clima con humedad y viento muy distintos a los tuyos. Usar un Kc 'ajustado' medido en otro lugar como si fuera un estándar transferible es, según la propia revisión de los autores del método, la causa más común de estimaciones erróneas de necesidad de agua.

La segunda consecuencia práctica tiene que ver con la calidad de los datos meteorológicos de entrada: la revisión dedica una sección entera a la necesidad de control de calidad (QA/QC) de los datos meteorológicos, porque una ecuación físicamente precisa alimentada con datos meteorológicos deficientes sigue produciendo resultados deficientes — el principio 'basura entra, basura sale' también se aplica a Penman-Monteith. Un programador inteligente que descarga datos de una estación meteorológica lejana o mal ubicada hereda esta misma limitación.

Cómo se conecta con SprinklerMap

Aquí se aplica la misma honestidad que en el primer artículo: SprinklerMap no calcula la ET ni aplica coeficientes de cultivo — no es su función. Pero esta revisión refuerza un punto ya mencionado: los propios autores del método advierten que los coeficientes de cultivo requieren criterio local y no son una cifra mágica para copiar de una tabla sin contexto. Por eso precisamente la herramienta se centra en lo que SÍ puede garantizar con certeza sin importar el clima o la planta — cobertura uniforme y presión correcta por zona — dejando el cálculo de la necesidad de agua (que requiere criterio específico de planta y contexto) a quien gestiona el riego con datos locales reales. Para la parte práctica de cálculo de tiempos, ver /esCalcular los tiempos de riego según el tipo de suelo.

En resumen

17 años después de su publicación, los propios autores del FAO-56 sometieron su método a examen, y la conclusión es que resistió: Penman-Monteith sigue siendo válido en todos los climas donde se probó, el coeficiente de cultivo doble demostró ser una mejora real, y los puntos débiles identificados tienen más que ver con la aplicación (calidad de los datos, confundir Kc estándar con real) que con el método en sí. Para quien riega un jardín, la enseñanza práctica más útil es precisamente esta: un coeficiente de cultivo encontrado online solo vale si representa condiciones óptimas, no la planta estresada de la foto de al lado.

Referencias

Pereira, L.S., Allen, R.G., Smith, M., Raes, D. (2015). Crop evapotranspiration estimation with FAO56: Past and future. Agricultural Water Management, 147, 4-20. doi.org/10.1016/j.agwat.2014.07.031

Allen, R.G., Pereira, L.S. (2009). Estimating crop coefficients from fraction of ground cover and height. Irrigation Science, 28(1), 17-34. doi.org/10.1007/s00271-009-0182-z

Primer artículo de esta serie: Por qué la evapotranspiración es la base del riego moderno — /es/blog/evapotranspiracion-base-riego-moderno-fao56

Preguntas frecuentes

¿Los autores cambiaron de opinión respecto a 1998?

No, y eso es lo que hace interesante la revisión: quienes crearon el estándar volvieron a evaluarlo en lugar de dejar la tarea a terceros, y confirmaron el planteamiento original. Pereira, Allen, Smith y Raes retomaron los cuatro pilares del FAO-56, es decir ET de referencia, coeficiente de cultivo simple, coeficiente de cultivo dual y condiciones no estándar, y los compararon con cientos de estudios de validación publicados entre 1998 y 2015. El método Penman-Monteith para la ET de referencia resultó sólido allí donde se probó. No es por tanto un desmentido sino un afinamiento: la parte que exige más cautela no es la ecuación, son los coeficientes de cultivo, donde la revisión introduce una distinción que en 1998 había quedado implícita.

¿Qué señalaron como limitaciones reales?

Tres sobre todo, todas prácticas más que teóricas. La primera es la calidad de los datos meteorológicos de entrada: la ecuación es fiable, pero si los valores de humedad o viento son malos o vienen de una estación poco representativa, el error entra ahí y el método no puede corregirlo. La segunda es la escasa disponibilidad de coeficientes de cultivo para cultivos no tradicionales: las tablas cubren bien lo más estudiado, mucho menos el resto. La tercera afecta a frutales y viñedos, donde la estructura de la copa y el suelo parcialmente sombreado hacen la aplicación más difícil que en un cultivo uniforme. Para un jardín doméstico es la primera la que cuenta de verdad: el cálculo vale lo que valen los datos meteorológicos que le das.

¿La distinción Kc estándar/ajustado afecta solo a la agricultura o también al jardín doméstico?

Afecta también al jardín, y por el mismo mecanismo. La distinción es entre un Kc estándar, medido en condiciones óptimas sobre plantas bien regadas y sin estrés, y un Kc real, medido sobre plantas en condiciones no ideales. Solo el primero es transferible, porque está pensado para ser comparable entre lugares y climas distintos; el segundo describe una situación concreta y no se puede trasladar. En la práctica un césped bien regado tiene un Kc distinto al de un césped estresado por la sequía, y si tomas un valor encontrado en internet sin saber en qué condiciones se midió, corres el riesgo de aplicar a tu jardín un número que describía otra planta en otro clima. Por eso los autores insisten en esta etiqueta.

¿Existen revisiones aún más recientes?

Sí: el mismo grupo, ampliado con otros coautores, publicó en 2021 otra actualización dedicada a los coeficientes de cultivo para cultivos extensivos, un posible tema para un próximo artículo de esta serie. La dirección de ese trabajo es coherente con la revisión de 2015: no se toca la ecuación de referencia, se afina la parte de los coeficientes, que es donde la variabilidad real es mayor y donde equivocarse de valor tiene el mayor efecto sobre el resultado final. Para quien diseña el riego de un jardín el mensaje práctico no cambia: la parte estable del cálculo es la ET de referencia, mientras que con los Kc conviene saber siempre de dónde sale el número que se está usando.

Nota técnica: Este artículo explica de forma divulgativa los resultados de un estudio científico publicado, simplificando necesariamente la metodología original para hacerla legible. Para el análisis estadístico completo, las limitaciones señaladas por los propios autores y los detalles experimentales, remitimos siempre al artículo original, enlazado en las referencias al final del artículo: los resultados de un estudio no deben generalizarse automáticamente a tu caso concreto.

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